No hay dispositivo más cómodo y práctico que un pendrive USB. Es posible llevar cientos y cientos de megas y ni enterarte, porque es diminuto, no ocupa nada y porque es tan ligero como una pluma. Además, se encarga con maestría de guardar a buen recaudo todo lo que almacenes en él.

Un artilugio que te sacará de más de un apuro

¿Te ha pedido tu compañero de clase que le traigas ese trabajo pendiente para terminarlo juntos? ¿Necesitas un programa en concreto que tiene tu amigo almacenado en ZIP y necesitas cuanto antes una copia? ¿Te vas de vacaciones, no tienes nada que ver y te queda por ver la última temporada de tu serie favorita? Si alguna vez te ha sucedido alguna de estas situaciones, el remedio tanto lógico como tecnológico se llama pendrive USB.

Un artilugio aparentemente inofensivo, estéticamente sin pretensiones pero con unas dotes para resolver esos contratiempos de última hora que tantas veces suelen surgir. Un pendrive no es más que un dispositivo que cuenta con una memoria flash y que es accesible a través de un puerto USB, o lo que es lo mismo, tu ordenador de sobremesa, tu portátil o incluso tu televisor de última generación. En él puedes almacenar todo lo que tenga cabida en su capacidad y transportarlo de un lugar a otro sin ningún temor.

Comprar pendrive USB

Lo mejor de un pendrive USB, además de sus excelentes prestaciones, es que se trata de un dispositivo barato para todo lo que ofrece. A la hora de elegir y comprar uno es importante que sobre todo tengas en cuenta su capacidad. Piensa a largo plazo y ten presente qué tienes entre ceja y ceja para cargar en él.

Si es, como decíamos anteriormente, una temporada completa de una serie, una lista de reproducción infinita o varias películas, lo ideal es que tires por lo alto. Hay modelos de  4Gb, 8Gb, 16Gb, 32Gb, 64Gb, 128Gb, 256Gb o incluso de 512Gb o 1Tb. Según su memoria, marca y modelo, su precio variará.

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